Banshee, serial de “explotación”

Banshee es una serie de acción atípica para esta época. No tiene pretensiones trascendentalistas y recurre a la “explotación”, es decir al uso abierto de elementos como la violencia y la sexualidad para llegar al público.

Es atípica porque hace tiempo que las tramas de la televisión y el cine comercial de consumo masivo, han sido ganadas por la influencia de lo “políticamente correcto”. En el viejo cine comercial de los cuarenta, cincuenta y sesenta, antes de que llegara la ideologización de los setenta, el grueso de las películas estaba sustentado por historias que solo buscaban entretener. En la mayor parte de los casos se trataba de historias simples. Sin embargo, de ellas surgieron excelentes realizadores como John Sturges (Conspiración del silencio – 1955) o Don Siegel (La invasión de los usurpadores de cuerpos – 1956), y más aún, auténticos maestros como John Ford (The Searchers – 1956), Howard Hawks (Rio Bravo 1959) o Sergio Leone (Lo bueno, lo malo y lo feo – 1966).

El cine de “clase b” estaba constituido por las películas sin grandes pretensiones ni artísticas, ni comerciales, dotadas de un presupuesto relativamente bajo. En el viejo sistema de exhibición eran las cintas que completaban las programaciones dobles, sirviendo de relleno para los títulos principales. Ya en los setenta, cuando la férrea censura norteamericana se fue diluyendo, muchas de estas cintas optaron por recurrir a la explotación de temas como la sexualidad, la violencia o las características étnicas, para ganar segmentos de un publico especifico. 

Banshee fue lanzada el 2013, por Cinemax (actualmente se exhibe en HBO), una cadena de televisión que trató de posicionarse en el mercado basándose precisamente, en productos con esas características, y la reacción de la crítica fue interesante; en principio tuvo amplios márgenes de rechazo, pero más adelante a partir de su segunda temporada, la consideración hacia ella subió, merced a su calidad narrativa.

Banshee (el nombre viene de un espíritu femenino del folclore irlandés que anuncia la inminencia de una muerte), es una población ficticia situada en Pensilvania, en el este norteamericano, el que supuestamente tiene mayores indicies de “civilización” y donde se encuentran los principales centros de conocimiento. Sin embargo, en el pequeño pueblo, se encuentran varios de los males que aquejan a la sociedad occidental: mafias organizadas, grupos neonazis, mafiosos indios, indios rebeldes terroristas, militares corruptos, etc., etc.

A esa población llega el exconvicto Lucas Hood, que por casualidad conoce al nuevo sheriff, también recién arribado al pueblo, presencia su muerte, y decide asumir su identidad. Lucas quiere recuperar a su gran amor, una ex – delincuente que ahora es respetable y esta casada con el fiscal de la ciudad, usando una identidad falsa. Y en su rol de Sheriff del pueblo, el protagonista termina enfrentándose con el jefe de la mafia local, el ex – amish Kai Proctor.  

Banshee es una ciudad donde todas las mujeres son hermosas y voluptuosas y todos los hombres son atractivos y musculosos. Como es de esperar, a lo largo de la trama unos se lían con las otras, por lo que en cada capitulo hay por lo menos unas dos escenas de fuerte contenido sexual. De igual manera, hombres y mujeres saben pelear muy bien, lo que genera otras dos o tres escenas de enfrentamientos bien coreografiados, o persecuciones automovilísticas.

Y si estas con las condiciones básicas de la serie, ¿en que radica su atractivo?; un elemento central es el de la ambigüedad de los personajes. En general estos van evolucionando y tomando matices, lo que evita que se vuelvan repetitivos. A lo largo de sus capítulos, van apareciendo nuevos villanos y por tanto se forman alianzas, varían los roles momentáneamente, y se desarrollan nuevos tipos de relacionamiento entre los personajes. 

El personaje principal, Lucas, forma una “pandilla” con algunos de sus cómplices del pasado y con otros nuevos, encontrados en la ciudad, generando el aire de complicidad y compañerismo que fue el sello distintivo de las mejores películas de Hawks. Y en general los capítulos funcionan porque están bien escritos, lo que se refleja en personajes que evolucionan a pesar de que sus roles básicos siguen siendo los mismos.

¿Cuándo un producto audiovisual es bueno?, la percepción común (teñida de un moralismo básico), nos dice que cuando persigue altos ideales y deja moralejas útiles; por ello es que los oscar por ejemplo, casi siempre son ganadas por películas serias que buscan “trascender” por algún motivo. En muchos caos esas películas ya no se recuerdan una década después. En nuestro caso creemos que una cinta es buena cuando cumple la promesa que se hace así misma, es decir cuando su construcción narrativa funciona para los fines por los que ha sido producida. 

Banshee no es una obra maestra, ni mucho menos, pero cumple con creces al dotarnos de un entretenimiento de buen nivel, sin caer en la repetición, lo que ya es mucho decir para esta época.  

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