“Spider-Man: Un nuevo día”: la máquina sigue funcionando
A mediados de los años 90 del siglo pasado, una de las dos más grandes productoras estadounidenses de cómics, Marvel, entró en la quiebra. La gente ya no compraba sus publicaciones, que habían fatigado muchas veces las mismas historias sobre el origen de los superhéroes y que habían interrelacionado a unos superhéroes con otros de una manera tan promiscua e intrincada que seguirlas se había convertido en asunto de unos jóvenes especialistas, los nerds, que en ese entonces todavía eran escasos. Desesperada por las deudas, Marvel cometió dos errores, uno de los cuales sería irreversible. En 1999 vendió su mejor personaje, Spider-Man, a la Sony Pictures, por ¡apenas siete millones de dólares! Hay que pensar que entonces no existía la seguridad de que el paso de los superpoderes desde los cómics hasta las películas pudiera resultar creíble para los espectadores. Este fue el error irreversible de Marvel. El otro, que para ella no tuvo consecuencias, fue su oferta a Sony Pictures de venderle el resto de sus personajes, es decir, los Advengers y los X Men, por… ¡25 millones de dólares! Entonces fue el turno de Sony de cometer su propio error irreversible: rechazó esta oferta. Esto obligó a Marvel a crear su propio estudio cinematográfico, con el que lanzó “Iron Man I”, que le redituó más de 500 millones de dólares. Luego Marvel Studios fue comprado por Disney por 4.000 millones de dólares y ha generado para esta transnacional réditos por más de 30.000 millones de dólares. Como resultado de esta historia, Spider-Man y todos sus villanos pertenecen a Sony Pictures. Sin embargo, ya que parte del juego de los superhéroes es el relacionamiento de todos con todos, como ya dije, y la combinación de los mundos en que cada uno de ellos habita en “universos”, Sony y Marvel han terminado negociando y acordando un “universo compartido” en el que los personajes de la segunda compañía entran a las películas de Spiderman y este entra en algunas películas de Marvel. Hasta ahora había tres películas del hombre araña de este universo compartido, todas con nombres relacionados entre sí y protagonizadas por Tom Holland: “Regresando a casa”, “Lejos de casa” y “Sin camino a casa”. Ahora se exhibe un cuarto filme, “Un nuevo día”, que, como su nombre indica, no es el fin de una tetralogía sino el comienzo de una nueva trilogía. Ufff. Después de algunas dudas internas, el “universo compartido” ha seguido en marcha, llenando los bolsillos del nuevo dueño y también del antiguo. Y al parecer seguirá así, si tomamos en cuenta que por contrato la Sony Pictures debe producir una película de Spider-Man cada cinco años y pico o de lo contrario tendría que devolver a Marvel los derechos sobre el personaje. Además, Holland parece haber hecho algún pacto con el demonio para no aparentar su edad (30 años). “Spider-Man: Un nuevo día” es posiblemente la mejor de las películas de este ciclo: más oscura que las dos primeras, que eran más bien ingenuotas, y bastante más directa e interesante que la anterior, “Sin camino a casa”, que se hacía interminable en su presentación de villanos y versiones del pasado del hombre araña. Comienza sobre la premisa que planteó esta película, justamente: nadie en el mundo sabe que Peter Parker es Spider-Man, este se ha convertido en un justiciero solitario y, aunque más simpático que la mayoría de estos, empieza a sufrir los efectos de la soledad y de su absoluta concentración en la persecución de villanos fabulosos, como el Escorpión, un cyborg o el grupo de ninjas La Mano. Hasta que aparece luchando contra una telépata que después descubriremos es Jean Grey (Sadie Sink), de X Men. Para enfrentar su propia mutación y a la mutante telepática debe apelar a la ayuda de Hulk (Mark Ruffalo), la Viuda Negra (Florence Pugh) y Punisher (Jon Bernthal). Como es lógico, sus dos amigos M.J. (Zendaya) y Ned (Jacob Batalon) quedan involucrados y él debe salvarlos al mismo tiempo que duda entre revelarles o no que fueron íntimos antes de que un hechizo borrara toda huella de él de sus memorias. La película tiene una parte medio insufrible para el público en general consagrada, como es de rigor, a las explicaciones científicas sobre un inhibidor de poderes y otras chucherías, es decir, la consabida concesión a los nerds que ahora son multitud y que se saben todos los detalles de cada elemento de estas aventuras. En general, sin embargo, es entretenida y llena de buenos efectos especiales. Holland y Zendaya, como siempre, convencen. Quién es el verdadero villano resulta predecible, pero bueno, a quién le importa esto cuando está pendiente de si Spider-Man volverá a tener novia o esta se quedará con un tal “Paul”. “Spider-Man. Un nuevo día” ha recaudado 2.230 millones de dólares en el mundo, convirtiéndose en la sexta película más taquillera de la historia.
