En los libros y en la tv., “Strike” también tiene la magia de J.K. Rowling
Cuando la serie de libros de J.K. Rowling sobre el mago Harry Potter estaba sacudiendo a la industria editorial mundial, el crítico Harold Bloom analizó uno de ellos y concluyó que no tenían ningún valor estilístico, narrativo, etc., por lo que, para él, su éxito era una muestra de la decadencia general de la cultura. Los criterios de Bloom han sido ampliamente considerados como anticuados y elitistas. Muchos se han alegrado de que Harry Potter hubiera puesto a leer gordos libros a millones de jóvenes.
Sin embargo, es indudable que el mundo de Hogwarts, con todo lo atractivo que es, no se apoya tanto en las reglas mágicas, que son arbitrarias, ni en la trama, que es previsible, ni en los elementos creativos, que no son totalmente originales (aunque sí lo sea la combinación en la que aparecen), sino en los personajes imaginados y descritos de forma muy persuasiva por Rowling. Harry, Hermione y Ron resultaban encantadores e inolvidables, e impregnaban su carisma a todos los demás personajes que aparecían en la saga.
Por si necesitara probarle algo a Bloom (que entretanto murió, así que no me hagan caso), J.K. Rowling escribió otra serie de novelas con el pseudónimo de Robert Galbraith, esta vez dentro del género policial. Su identidad fue revelada tras el primer libro (de los ocho que ya ha publicado), pero durante un tiempo no se conoció, pese a lo cual este libro inaugural, titulado “El canto del cuco”, despertó la atención y el aplauso generales. Luego de que se descubriera que detrás de este nombre masculino estaba en realidad la autora de “Harry Potter y las reliquias de la muerte”, se produjo un suceso que, como digo, ya ha durado ocho entregas. La última, “The Hallmarked Man”, que apareció a fines del año pasado, aún está esperando una traducción al español. Hasta antes de esto, Robert Galbraith había vendido 20 millones de copias en muchos idiomas. Y había sido adaptado al lenguaje audiovisual por la BBC.
Una vez más, la clave no son las tramas, más o menos bien pensadas, y tampoco la descripción excesivamente pormenorizada y procesual de la investigación (aquí Rowling respeta el realismo a rajatabla, como si quisiera diferenciar claramente estos libros de los otros previos más famosos), sino los dos personajes principales, que son los detectives. En realidad, esta es una convención del género, que está lleno de detectives singulares y hasta excéntricos, desde el cura de Chesterton y el preso de Borges y Bioy Casares hasta el detective con síndrome de Tourette interpretado por Edward Norton en “Huérfanos de Brooklyn” (filme que, dicho de paso, se encuentra en la plataforma Prime).
La diferencia de estos detectives puede ser externa, física (alguno por ejemplo puede ser ciego, como el de “The Blind Detective”, o ser genio, como Sherlock Holmes) o interna, es decir, referida a su personalidad. Cormoran Strike, el detective de Rowling, tiene ambas: por un lado, perdió una pierna en la guerra y usa una prótesis; por el otro, es un grandulón nada pretencioso, con una historia de vida muy difícil, a la vez que vinculada al “show bussines” y por eso interesante, y tiene una gran capacidad investigativa. Robin Ellacott es inicialmente su secretaria, pero, como ella siempre ha ambicionado dedicarse a la investigación criminal, pronto se convierte en su socia. Robin está a punto de casarse con un chico que nosotros llamaríamos “jailón”, con cuyas tonterías y estrecheces Rowling compara (favorablemente, claro) a Strike. Bueno, la cosa es que la química entre los dos detectives y su capacidad de interesar al lector en sus vidas y sus devaneos son notables, y jalan las largas tramas hasta el final.
La versión televisiva logra la misma química y el mismo encanto con los actores Tom Burke y Holliday Grainger, excelentemente escogidos para representar a Cormoran y Robin. Además, la serie “mejora” los libros, porque cada título resume alrededor de 600 páginas en tres capítulos, evitando las muchas vueltas en las que se demora Rowling y haciendo resaltar más lo que cada entrega tiene de original.
El resultado es atrapante y no carece de ternura ni de gracia. Para mí, entre lo mejor que puede verse en la televisión en el género que me encanta, el policial. Está en HBO Max.
