El misterio de las siete esferas, otra de Agatha Crihstie

Una primera razón para ver El misterio de las siete esferas, serie estrenada hace un par de meses en Netflix, se encuentra en que no está protagonizada por alguno de los personajes conocidos, que componen el amplio portafolio desarrollado por Agatha Crhistie; léase Hércules Poirot, miss Marple, o el matrimonio formado por Tommy y Tuppence Beresford.

En este caso, el personaje principal es Lady Eilen Brent, una jovencita aristócrata, aunque de familia empobrecida, que apareció primero en la novela El misterio de Chimeys (1925), y luego en 1929, en la publicación que fue adaptada por la serie. 

Los reportes señalan que la novela original tiene un tono desenfadado, cercano a la comedia; una suerte de divertimento frente a las novelas de misterio, que componen la obra de la escritora inglesa. Sin embargo, la producción de Netflix ha endurecido la orientación de la historia, probablemente para aparejarla al común de las novelas de Christie, más conocidas y exitosas.

En una mansión victoriana, se desarrolla una fiesta de la alta sociedad; en ella el pretendiente de la hija de la dueña, Lady Eilen, empleado del ministerio de relaciones exteriores, es asesinado. La policía duda sobre las causas de la muerte, por ello la protagonista impulsa su propia investigación, en la que varios de los compañeros del occiso, parte del circulo de amigos de la pareja, van cayendo también asesinados.

La serie en gran medida se asienta sobre el carisma y la personalidad de la protagonista, pero lamentablemente la mayor parte de los personajes secundarios no están a la altura. Su personalidad no es bien descrita, es plana, lo que debilita la narrativa general.

La serie cumple con uno de los postulados centrales de las novelas de Crhistie; mantener en secreto la identidad del culpable hasta las secuencias finales, pero falla en el otro; tener un contexto sólido y personajes atractivos que contribuyan a los distintos giros de la trama, ya que, de acuerdo a la metodología generalmente empleada por la escritora, cada uno de ellos será sospechoso del crimen en determinado momento. 

Otro acápite en el que cumple la serie es el de la ambientación, merced a un cuidadoso trabajo en la dirección de arte. No podía ser de otra manera ya que, en el estilo de la escritora, el contexto social, situado en los ambientes de la alta sociedad inglesa, es central.

En ese sentido, el “estilo Christie” se acomoda a las tendencias de la época. Por ejemplo, los años veinte, treinta y cuarenta también fueron los del auge del “screwball comedy” en el cine norteamericano, donde comedias brillantes, algunas de las mejores que se han hecho en la historia del cine, se ubican en los ambientes de las clases acomodadas.

Estamos hablando de una época donde la pobreza era aguda y generalizada: anterior a la de las conquistas sociales que, sobre todo después de la segunda guerra mundial, propiciaron un aumento general en las condiciones de vida de los sectores desposeídos, de Estados Unidos y Europa. Quizás por eso las mejores expresiones del “divertimento” de las masas, las comedias de Ernst Lubitchs o Howard Hawks (y en este caso las populares novelas de Agatha Crhistie), se centraban en los ambientes de los ricos y sofisticados.

El estilo “Christie” ha ganado un espacio inamovible en la cultura popular global. Por ello es que se repiten una y otra vez las adaptaciones se sus obras, pero continuamente nuevas obras que adaptan y “aggiornan” su esquema de funcionamiento es el caso por ejemplo de la serie de películas exitosas, recientemente dirigida por Rian Johnson;  Entre navajas y secretos (2019), Glass Onion (2022) y Wake Up Dead Man (2025). 

El misterio de las siete esferas, es una serie con altibajos, pero si al lector le gusta el género y por supuesto, la escritora de la novela original, seguro la disfrutará. Y quizás, dado el nuevo final, introducido por los productores, pueda darse una continuación, aunque eso dependerá del nivel de reproducciones que consiga en este periodo. 

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