Cómo conmemorar a Agatha Christie
Este año es el 50 aniversario de la muerte de Agatha Christie, la “reina del crimen”, la más famosa narradora de novelas de detectives de la historia. Su pieza teatral “La ratonera” se representa cotidianamente en Londres desde 1952. En vida vendió 300 millones de libros y desde entonces otras cantidades igualmente impresionantes de sus obras se han colocado en todos los idiomas. Su novela “Y no quedó ninguno” es una de las más vendidas de la historia, unos 100 millones de ejemplares. Se hizo rica como escritora, aunque trabajando más que otra autora millonaria, su paisana J.K. Rowling, la autora de “Harry Potter” (sin embargo, hay que decir que Rowling no se ha quedado solo con las historias del mago y también se dedica con ahínco al género policíaco, bajo el pseudónimo de Robert Galbraith).
En las novelas de Christie hay muchas muertes, pero ninguna impresiona. En realidad, los asesinatos solo son detonadores del verdadero talento narrativo de la autora, que no es otro que la construcción de puzles, juegos de ingenio, giros sorpresivos, tramas elaboradamente montadas, que nos creemos pese a que –muchas–son inverosímiles. Sin embargo, Christie no escribía mal, en especial cuando se trataba de describir a los personajes de la alta sociedad y sus elegantes decorados, un ambiente del que ella era parte, como se puede leer en su “Autobiografía”.
Esta obra es interesante pero también algo molesta por su justificación acrítica de las jerarquías sociales y por el trato maternalista que se dispensa en ella a las criadas y los ayudantes, que, por otra parte, también está presente en varias novelas. Sin embargo, Christie era mucho más que una señora de sociedad con un hobby fascinante, como muestra el que haya ayudado a su segundo marido, un arqueólogo, en sus excavaciones en Egipto, de donde sacó material para varias de sus novelas (“Muerte en el Nilo”, “Cita con la muerte”, etc.)
La gran dama del detectivismo ha sido traducida muchas veces al cine y la televisión. Hace poco mi colega de blog Rodrigo Ayala escribió, por ejemplo, de “El misterio de las siete esferas”, una miniserie vigente sobre una de las novelas de Christie. Pero la adaptación más emblemática hoy es la que ha hecho Kenneth Branagh, con tres exitosas películas: “Asesinato en el Expreso de Oriente”, “Muerte en el Nilo” y “Cacería en Venecia”, que se pueden encontrar en Disney+. Con ellas sin duda se puede conmemorar el aniversario de Agatha Christie.
Branagh actúa como el más famoso detective de esta, Hércules Poirot, y como director les concede a estas historias un estatus dramático y clásico. Lo que lee en ellas no es tanto el mecanismo del crimen, que fue lo que las hizo famosas en primer lugar, sino la tragedia que les sirve de contexto y que en sus películas se convierte en el asunto principal.
A ello contribuye de manera importante el guionista de los tres trabajos, Michael Green. Si Christie es considerada la “reina” de un tipo de crimen en particular, el de “habitación cerrada”, el tratamiento de Green de las historias es el de otro subgénero, mucho más frecuente en nuestros días, la novela “negra”, en la que lo importante no es el elaborado plan según el cual se cometió el crimen, plan que debe ser descubierto con mucho ingenio por el detective, sino el ambiente, los personajes y demás.El resultado es atractivo y entretenido, en particular en “Cacería en Venecia”, donde se ha sumado algo del cine gótico de miedo. Muy llamativas en las tres películas son la fotografía y la composición, de gran belleza y esteticismo.
La interpretación de Branagh de Poirot es poco apegada al original. Presenta al detective de las “células grises” como alguien enamoradizo y vital, poco “deductivo” (capaz de derivar las soluciones de complejos razonamientos) y más “inductivo” (capaz de leer intuitivamente los datos), y por tanto más parecido a Sherlock Holmes que a la creatura de Christie. (Pero quizá aquí esté hablando la nostalgia el viejo lector).
En general, a mí me hubiera gustado unas narraciones más apegadas a los originales y por tanto a los factores que los convirtieron en “mitos” de las industrias culturales contemporáneas. Siendo la inteligencia lo que ha hecho notable a la obra de Christie, no se justifica tan claramente que ahora se hubiera preferido apelar intensamente a la emoción y al esteticismo.
Sin embargo, si se hiciera una cuarta película, la vería igual y con entusiasmo.Me parece que pueden disfrutar especialmente los espectadores que ya conocen los antecedentes, han leído las novelas, recuerdan las historias, y por tanto no está preocupados por el qué y el porqué, mientras que pueden concentrarse completamente en el cómo se narra eso que ya conocen. Aquellos espectadores que, en cambio, desconozcan por completo el mundo de Christie, quizá vean estas películas con respeto, pero también con cierto tedio.
Así que tal vez la verdadera forma de conmemorar a la “reina del crimen” sea ir a la librería y comprar una de sus novelas. Se recomienda “La muerte de Lord Edgware”.
